Preparando las mochilas para salir al camino.
Viajar, necesidad existencial. No puedo pasar mucho tiempo en un mismo lugar, es preciso que me suba a un colectivo y haga unos kilómetros, sino no sé qué podría sucederme.
A veces me pregunto, si no tuviera un millón de reglas en mi cabeza, impuestas por la opinión pública, ¿qué haría? ¿Qué es lo que realmente me haría feliz? Y me contesto a los gritos: viajar, tomar fotografías y escribir!!! Por que eso es lo que me haría realmente feliz y luego me pregunto, por qué no lo haces. Entonces comienza un dilema entre lo que quiero y lo que el resto quiere y espera de mí. Finalmente entre idas y vueltas, decido seguir mi deseo pero despacito y tratando de no alterar lo que vengo haciendo. ¿Eso tiene sentido?
Ahora que soy un poco mayor y he adquirido experiencia, trato de "aconsejar" a mis amigos que están por largarse a la vida universitaria. Siempre les digo que escuchen a su corazón y piensen en hacer aquello que en verdad les gusta, para que después no tengan que cargar con la responsabilidad de hacer lo que los demás esperan de ellos. A veces creo que las personas deberían dejar de condenar a los demás, dejar de etiquetarlos y acompañar, dar ánimo para no abandonar los sueños.
El mundo necesita más gente que ame lo que hace.
Entonces cada vez que veamos a alguien confundido sobre lo que quiere para su futuro, sólo podríamos decirle que escuche a su corazón y lo siga, es un buen guía.

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